14 de febrero: amores sanos

Mié, 14/02/2018 - 10:45 -- colaboratorias

Hoy, 14 de febrero, día de los enamorados, conviene recordar que algunas de las ideas que tenemos sobre el amor no son muy acertadas y pueden hacernos mucho daño:

En primer lugar, debemos saber que el amor romántico, ese amor idealizado de las películas, donde la chica y el chico están predestinados a acabar juntos pero para ello han de luchar contra todo tipo de adversidades… esa idea del amor es una construcción social. Ni el amor ha sido así siempre ni es así en todas las partes del mundo.

Las personas no están predestinadas a estar una con otra, ni están obligadas a hacer cosas «por amor»: por amor no debemos renunciar a nuestras metas, ni dejar de ver a nuestras amigas y amigos, ni debemos sacrificarnos «por amor», ni perdonar actitudes violentas «porque gracias a mi amor él cambiará». Nunca, nunca, los celos y el control se pueden justificar «por amor».

¿Sin ti no soy nada? Pues no. Tanto las chicas como los chicos somos personas completas aun cuando no estamos enamoradas, no somos medias naranjas ni debemos esperar a que aparezca alguien para completarnos, mucho menos un príncipe azul. ¿Qué idea nos dan los cuentos de príncipes y princesas? ¿A qué se dedican los príncipes? A cabalgar, a luchar, a matar dragones, a conquistar,... a hacer montones de cosas trepidantes y llenas de aventuras. ¿Y las princesas, a qué se dedican las princesas? A esperar, a tejer, a sufrir por su amado, a estar secuestradas, a dormir durante toda la eternidad ... su vida es monótona, aburrida o carece de sentido hasta que llega el príncipe azul salvador.

 

Este tipo de amor nos lleva a mantener relaciones tóxicas y asimétricas, crea dependencia emocional y destruye nuestra autoestima y nuestra libertad. Cuando las relaciones terminan son vividas como un fracaso que nos llena de frustraciones. ¿Morir de amor? Nunca.

Pero hay otro tipo de amor, y es el que debemos explorar y vivir. Es mucho más gratificante que el modelo romántico e idealizado que nos llena de sufrimiento, y está basado en la igualdad, la libertad y en el respeto. Hagamos que el amor sea igualitario, que esté basado en la confianza, que nos lleve a disfrutar, a compartir y a valorar a otras personas que también nos valoran. Seremos más felices.