Adiós al icono de la mujer obrera

Mié, 24/01/2018 - 11:00 -- colaboratorias
imagen del cartel

El pasado sábado fallecía, a la edad de 96 años, Naomi Parker Fraley, la mujer que inspiró el cartel de «Rosie la remachadora» (Rosie the Riveter), ese de la mujer con pañuelo rojo de lunares en la cabeza remangándose la camisa bajo la expresión «¡Podemos hacerlo!» (We can do it!), símbolo de la mujer obrera durante más de medio siglo. Una imagen que a finales del siglo XX se había convertido también en un icono de la lucha feminista.

El cartel es obra del artista y diseñador gráfico J. Howard Miller, y tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando en Estados Unidos se alentaba a las mujeres para que ocuparan los puestos de trabajo en las fábricas que los hombres habían dejado vacantes al incorporarse al frente. Para hacerlo, el diseñador se inspiró en una fotografía de Naomi Parker Fraley trabajando en una fábrica de construcción naval. Durante muchos años no se conoció su verdadera identidad.

Las «rosies»

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos, para alentar a las mujeres a trabajar en las fábricas, desarrolló distintas campañas propagandísticas: carteles, música, mensajes en la radio… Se pretendía crear una imagen de glamour que animara a las mujeres a ocupar esos puestos de trabajo.

El nombre del famoso cartel viene de una canción: Rosie the Riveter («ella está haciendo historia, trabajando para la victoria, Rosie la remachadora»), que se popularizó en los años 40, y que prestó también su nombre a todas estas trabajadoras, a las que se llamaba coloquialmente las «rosies». No existe solo este cartel sino que hay montones de carteles de rosies trabajadoras.

Así que esta imagen, que en la actualidad se considera un símbolo del feminismo y el empoderamiento de las mujeres tiene en realidad unos orígenes muy diferentes, como propaganda del gobierno estadounidense en tiempos de guerra, para animar a las mujeres a trabajar, pero no pensando en su libertad y su emancipación, sino con un carácter meramente utilitarista: para cubrir temporalmente los puestos de trabajo de los hombres, solo aquellos puestos que sobraban y solo por el tiempo necesario.

Aunque una vez que las mujeres comenzaron a trabajar, también comenzarían a luchar por sus derechos.