«No seas animal»

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campaña, acoso callejero, acoso sexual

 

Hay ciertas formas de acoso callejero a las que estamos tan acostumbradas y tenemos tan interiorizadas que a veces ni siquiera nos damos cuenta de que lo son: piropos, silbidos, miradas intimidantes o lascivas... son muestra de machismo, de cosificación de las mujeres, y una intromisión en su intimidad. A veces pueden suponer una amenaza velada de agresión sexual.

Piropear y silbar a las mujeres son formas de acoso callejero, y es un comportamiento propio de hombres que se creen que las mujeres están ahí para agradarles la vista, y se permiten hacer comentarios sobre ellas. Incluso los mensajes más aparentemente inocentes ocultan una actitud machista, si bien es cierto que pueden llegar a ser auténticas agresiones verbales explícitas, muchas veces incluso sin reparar en si son mujeres adultas, jóvenes e incluso niñas las que tienen que soportar sus excesos.

Para hacer visible estos comportamientos machistas y difundir el rechazo hacia este tipo de prácticas, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha una campaña bajo el lema No seas animal, que se dirige a las y los jóvenes e incluye diverso material audiovisual, como un spot y cuñas de radio, cartelería, y una web con todos los recursos de la campaña.

La directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Elena Ruiz, ha señalado que el acoso callejero es una práctica en la que «el hombre hace uso de su conducta machista para creerse en el derecho de tratar a las mujeres como objetos sexuales, normalizando así una situación de vulnerabilidad que a veces deriva de agresiones y/o abusos sexuales».