Concepción Arenal

Concepción Arenal
Abrid las escuelas y se cerrarán las cárceles
Año nacimiento: 
1820
Año fallecimiento: 
1893
Lugar nacimiento: 
El Ferrol, Galicia
Lugar fallecimiento: 
Vigo, Galicia

 

Experta internacional en derecho penitenciario y medicina hospitalaria. Escritora de novela, teatro, poesía y zarzuela. Es una de las grandes referentes del feminismo español.

Concepción Arenal fue una mujer adelantada a su tiempo que se enfrentó al orden establecido para combatir las injusticias sociales de su época. Nacida en el seno de una familia con ideales liberales, al morir su padre se traslada con ésta a Madrid, siendo aún una niña. Tras fallecer su madre en 1842, comienza a tomar clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, disfrazada de hombre (haría lo mismo para participar en tertulias literarias y políticas).

Descubierta por el Rector, logra autorización para continuar su formación hasta 1845, tras superar un examen. Sobre ese episodio, escribe la filósofa Amelia Valcárcel: “El rito era el siguiente: acompañada por un familiar doña Concepción se presentaba en la puerta del claustro, donde era recogida por un bedel que la trasladaba a un cuarto en el que se mantenía sola hasta que el profesor de la materia que iba a impartirse la recogía para las clases. Sentada en un lugar diferente del de sus aparentes compañeros, seguía las explicaciones hasta que la clase concluía y de nuevo era recogida por el profesor, que la depositaba en dicho cuarto hasta la clase siguiente” (‘Feminismo en un mundo global’, 2013).

Parte importante de su obra se centra en temas sociales y judiciales. A través de sus escritos, denuncia la situación de las mujeres y los hombres las cárceles, las condiciones miserables de las casas de salud y la mendicidad. Con su libro ‘La beneficiencia, la filantropía y la caridad’ (1860) se convierte en la primera mujer premiada por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, foro de encuentro de saberes sociales, económicos, filosóficos, políticos y jurídicos creado durante el reinado de Isabel II. Presenta su obra bajo el nombre de su hijo Fernando, que entonces tiene 10 años de edad.

Fue la primera mujer en ostentar el título de visitadora de cárceles de mujeres, cargo que desempeña entre 1863 y 1865. Impulsa obras benéficas durante toda su vida, colaborando activamente con numerosas organizaciones sociales.

Critica abiertamente las teorías que consideraban inferiores a las mujeres por motivos biológicos: “Es un error grave y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre [...]” (‘La educación de la mujer’, Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, T. XVI, 1892).

Sus palabras sirvieron de estímulo para muchas mujeres, defendiendo su derecho a acceder a la educación superior, fomentando su participación en la vida social y laboral.


 

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